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6 comentarios

  1. Aquí otra reflexión más para aportar al debate.

    ¿De qué sirve tanto diálogo? ¿Ha dado algún resultado? Respeto mutuo, comprensión… pero, ¿para qué? ¿Qué legitimidad tienes? ¿A quién representas? Empezamos a jugar al mismo juego que nos imponen, y a bailar al ritmo cambiante de una música que cambia constantemente (sin siquiera darnos tiempo para acoplarnos).

    Todo esto es completamente inservible si no tenemos un respaldo claro de la sociedad civil. No podemos pretender movilizar, como tú bien has dicho, a 50 millones de personas en un día contra la pobreza. Y ¿por qué no? Pues por dos razones báiscas: la primera, no nos hemos trabajado a la base, la segunda, sólo nos hemos centrado en la dialéctica.

    La gente no se lanza a las calles de un día para otro por motivos con los que no conecta. Si sólo nos dedicamos al trabajo «behind closed doors», perdemos nosotras mismas esa conexión con la realidad, el día a día, la problemática actual y, por lo tanto, también nuestro respaldo social.

    La incidencia política no puede, ni debe, ser entendida sólo como trabajo con «representantes» políticos. Eso es sólo una pequeña – pequeñísima – parte del trabajo de lobby. Pero es también, lamentablemente, lo único que en muchas organizaciones se entiende como lobby.

    1. Gracias por tu comentario. En este espacio nos gusta mucho el debate. Pero creo que no estamos en desacuerdo. Como digo, para hacer lobby (que como dice otra Virginia en otro comentario, es lo que es y no otra cosa) hacen falta propuestas y esas propuestas deben nacer, necesariamente, del análisis social, del conocimiento de la realidad y del contacto directo con la sociedad y con las comunidades o colectivos a los que pretendemos ayudar, defender o empoderar. Y como digo también, el lobby, el diálogo, la interlocución con quienes tienen la capacidad de tomar decisiones que nos afectan a todos no es incompatible con la denuncia y la movilización social. Las organizaciones deben invertir en ambos esfuerzos. Saludos!

  2. Ufffff un poquito en desacuerdo con el post, muy en desacuerdo con el comentario de mi tocaya. Empezando por el final, hacer lobby, incidencia política o cabildeo es lo que es. Es hablarle al poder y tratar de convencerle de que lo que hace la organización a la que representas cuando hablas con él es útil, bueno e importante y tienes la legitimidad que otorga el trabajo realizado, el sufrimiento aliviado y las vidas que ha cambiado. Estos son sus argumentos en el diálogo
    Las organizaciones juegan el juego y bailan el baile de quien les da el dinero para hacer posible su propia existencia. Si no quieres jugarlo ni bailarlo bien, perfecto, reconozcamos al menos que este ataque de principios nace del hecho de que se haya cerrado el grifo del dinero público. Tal vez esto, de alguna manera, sea una de las causas de la falta de capacidad de movilización de las organizaciónes.
    Y mi desacuerdo con el post. Para entendernos, es muy feo hablar de pasta en la primera cita…pero imprescindible si la cosa cuaja y nos vamos juntos de vacaciones a Cullera (Valencia), por ejemplo.

  3. Desde mi ignorancia, la protesta social y el lobby, ¿no deberían ser dos caras de una misma moneda?, ¿no deben ser dos actuaciones complementarias?
    No entiendo la protesta por la protesta, incluso el día que me meta detrás de una barricada querré a alguien que me represente intentando acercar a mis posiciones a mi «adversario» por medio del diálogo.
    En las sociedades actuales sólo entiendo la protesta social si es un arma del que dialoga, del lobbista, la pataleta se la dejo a los niños de 4 años, y las entidades sociales hace años que debieron dejar atrás esas edades.
    Evidentemente, si las cosas están mal habrá que salir a la calle y decirlo, gritarlo, publicarlo, esa es la única presión real que pueden ejercer las entidades sociales, pero nunca podemos limitarnos a eso (como bien dice el post, las entidades sociales no tienen tanta fuerza, al menos en España, como para cambiar el curso de las cosas desde la calle), me da igual que el gobierno de turno sea de derechas, de izquierdas o mediopensionista, hay que sentarse a hablar con él, y me da también igual cual sea el contexto económico o social en el que nos movamos, no nos engañemos, ninguno nos ha sido nunca totalmente favorable, no somos bancos.
    Dicho esto, estoy totalmente de acuerdo con tu post Yolanda, necesitamos a los que se sientan a hablar con Belcebú y con San Pedro, sin necesidad de pedirles el carnet de militancia. Elegir, ya elegiremos a nuestros amigos.

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