Hoy, por primera vez en la historia, se celebra el Día Mundial de la Niña. Una amiga buena y sensata considera que es un exceso, que ya no está justificada esta atención especial a las niñas y que se nos está yendo la mano con lo políticamente correcto. No me considero feminista, incluso confieso que uso habitualmente el masculino como genérico (aviso a lectores quisquillosos), pero en este caso no estoy de acuerdo.

En buena parte del mundo, las niñas son las últimas en ir a la escuela y las primeras en abandonarla cuando la situación económica se complica. Son sometidas a múltiples fórmulas de abuso y explotación, a menudo ante la pasividad o la indiferencia de la mayoría. Son discriminadas y tienen muchas más posibilidades de vivir en la pobreza. No digamos si además son indígenas, o tienen algún tipo de discapacidad, o simplemente están solas.

En esta primera ocasión, las agencias de NNUU se han puesto de acuerdo para alertar sobre el problema del matrimonio infantil. Más de 70 millones de mujeres de entre 20 y 24 años (o lo que es lo mismo, una de cada tres), estaba casada antes de cumplir los 18. Y con el matrimonio, de nuevo, viene el abuso, la violencia, el abandono escolar, la maternidad temprana… y el círculo vicioso de la pobreza y la exclusión.

Hace dos años viajé a la India justamente para conocer este problema. Afrontamos la mirada de chiquillas convertidas en esposas tristes y sumisas. Pero también el orgullo de aquellas que habían hecho frente a su destino y ahora se habían convertido en jóvenes activistas que alentaban con su ejemplo a otras familias.

Aquí terminaba mi post, hasta que conocí la historia de Malala, tiroteada por defender el derecho de las niñas a ir a la escuela. Aunque sólo sea como homenaje a ella y a sus compañeras, por mostrarles de alguna manera que no están solas, merece la pena celebrar este día.

PD: mientras se carga la foto, vigilo el sueño de mi hija. Sólo se me ocurren obviedades acerca de la lotería injusta que es la vida…

Publicado por Marta

Reincidente en cooperación internacional y temas sociales desde hace ya casi 20 años (glups). Metida en más jaleos de los que debería y menos de los que mi conciencia me pide. Incoherente por naturaleza, aunque trato de evitarlo. Mi compromiso incluye cuidar a los míos, aunque no siempre esté a la altura.

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5 comentarios

  1. Ojalá pudiéramos acabar con todos los días internacionales… unos nos molestan más que otros. Y ojalá pudiéramos estar convencidas de que se nos está yendo la mano, pero los datos, la experiencia, la vida nos dice lo contrario, nos alerta de que los derechos de las niñas y las mujeres son vulnerados a diario en todas las partes del mundo.

    Yo sí me considero feminista Marta, y aunque no te guste, trabajando como trabajas por las niñas, seguro desde una perspectiva de derechos, también te lo considero a ti.

    Los feminismos son un movimiento amplio con muchas corrientes y sensibilidades, obvio no nos identificamos con todas, como nos pasa con cualquiera de los movimientos o teorías que nos acompañan durante la vida.

    Cómo me gustáis las reincidentes!!!!

    Un beso

    m

    1. Gracias Marga por tu comentario y por seguirnos. No asumas que no me gusta que me consideren feminista, viniendo de alguien como tú es todo un halago! Imagino que otras compañeras no estarían de acuerdo, pero como tú dices, hay muchas corrientes y lo importante es encontrar espacios comunes para trabajar por los derechos, de todos y de todas (aquí sí especifico ;-).

  2. «Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz» (José Martí).

    Nos hicieron pensar a algunos afortunados de este primer mundo que no, que la gloria no cabría ni en toda una plantación inmensa, infinita. Inocentes, nos dedicamos a consumir, a frivolizar y a disfrutar, inconscientes, de la extraña lotería que nos había tocado. Pero no, la plantación infinita resultó ser transgénica, y toda esa gloria que nos vendieron resultó ser falaz. Hay todavía una enorme diferencia entre las personas afortunadas por esa lotería de la que hablas y las realidades infames que disminuyen la gloria de este mundo a niveles minúsculos, pero la miseria se extiende y abarca caminos y sendas cada vez más cercanas. No soy feminista, trato vehementemente de ser respetuoso, con ellos, con ellas, pero cualquier día mundial que apele a la escasez de gloria en la que nos vamos sumiendo (si, también los afortunados de este mundo, de hecho resulta simbólico que hayan reducido hasta los premios de loterías del estado aplicando más impuestos…) será motivo de celebración, de concienciación y de sentimiento hacia los y las que sufren de tan diversas formas.

    Saludos a ellas, a todas ellas, hoy en su día.

  3. Buenísimo artículo. Las niñas, futuras esposas, madres, son las verdaderas sufridoras de desigualdades y abusos. En la mayoría de los casos, callan, por miedo a levantar la voz y ser oídas por sus maltratadores.

    Excelente, buenísimo, que personas dirigentes en grandes Organizaciones, como Tú, apoyen este Día de la Niña. Enhorabuena, querida Marta!

    Un fuerte abrazo!

    M.Ángeles Aguilar
    Voluntaria Operativa Comite de Madrid UNICEF

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