Sé que no está nada de moda lo que voy a decir, sé que hay muchas voces en contra, pero, lo siento, yo lo tengo muy claro, no todos los y las políticos son iguales.

Acabo de llegar a casa de una reunión en el Congreso de los Diputados. Una reunión más de las muchas que llevo mantenidas en los últimos 14 años.

Ha sido con un diputado que se lo cree, alguien con vocación política y de servicio. Durante años le he visto pelear dentro de su partido,  pelear con el gobierno de turno, con los demás partidos, trabajando para intentar cambiar las cosas. No voy a decir su nombre ni su partido, eso ahora no importa, porque de veras como él he conocido y sigo conociendo, a diputados y diputadas en todo el espectro político, de todos los colores.

Por eso lo siento pero NO, los políticos NO son todos iguales. ¿Cuántos hay que merezcan la pena? No lo sé, pero haberlos claramente “haylos”. Y de veras los necesitamos, más en un contexto como el actual.

Obviamente son muchas las mejoras que hay que introducir en la vida política.  Entre otras muchas cosas es importante que  el Congreso pueda ejercer plenamente el control parlamentario que tanto se necesita. Es imprescindible que de una vez por todas se adopten claras medidas de tolerancia cero a la corrupción, se democraticen los partidos, haya autocrítica y se termine con los favores internos que se traducen en nombramientos poco profesionales.

Pero yo sinceramente, ahora no quiero que dimita ninguno. Yo quiero que trabajen y mucho. Yo no quiero que se les impida entrar en su trabajo, todo lo contrario: yo quiero que entren y se sienten en sus escaños, pero eso sí, sin olvidar ni un solo segundo quien les ha puesto ahí, sin olvidar ni un solo segundo a cada una de las personas que le dan la legitimidad para estar ahí.

Sr. y Sra. Diputada: usted no va al Congreso porque se lo haya pedido Mariano, Alfredo, Cayo, Rosa, o Artur … usted tiene ese trabajo porque ciudadanos y ciudadanas ejerciendo en libertad el sagrado derecho al voto, se lo hemos pedido y les hemos dejado estar.

Y como les hemos puesto ahí, salgamos a la calle, chillemos, manifestémonos, seamos creativos, exijamos reformas, denunciemos las terribles medidas que se están adoptando, organicémonos… y hagamos llegar nuestras peticiones donde tienen que llegar. No dejemos nunca de hacerlo, escucharnos es su trabajo.  Algunos, obviamente no todos, lo tienen muy claro. Por eso, desde mi experiencia, yo creo que no es justo meterlos a todos en el mismo saco. No todos los políticos son iguales.

Publicado por Maria

Activista convencida de la necesidad de incidir para conseguir cambiar y evolucionar. Responsable de la Incidencia Política en temas internacionales en Amnistía Internacional. Este es un blog personal.

Únete a la conversación

9 comentarios

  1. ¿qué tal si empezamos con eso que tanto se dice pero nunca se hace (porque los ciudadanos/as somos poco exigentes) de poner listas abiertas? Digo, por «reincidir» en algo…

  2. No creo que haya quien se crea lo de que «todos los políticos son iguales». Mucha gente lo dice pero dudo que lo crean. ¿Alguien cree que Fabra y Gordillo son iguales? ¡Que levante la mano! Y, si alguien lo cree, no estaría de más que se hiciese ver lo de distinguir los tonos de los grises… que no todo es blanco o negro. ¡Suscribo totalmente tu post!

    Una única puntualización… dices «yo sinceramente, ahora no quiero que dimita ninguno». Bueno, yo al menos, alguno quizá sí. ¿No? ;-)

  3. Hola María.

    Estoy de acuerdo contigo: no todos los políticos son iguales y, hasta que lleguen las necesarias reformas institucionales que faciliten la transparencia y la meritocracia en nuestro sistema político, es responsabilidad de los ciudadanos informarse y premiar o castigar (con el voto…) a los diputados en función de su valía, su trabajo, su compromiso, etc.

    Desde principio de legislatura el CIECODE ha puesto en marcha el Proyecto Avizor, iniciativa que permite conocer y valorar qué hace cada uno de los diputados españoles en relación con el desarrollo y la lucha contra la pobreza http://unmundosalvadorsoler.org/ciecode/avizor/avizorIntro.aspx

    ¿Te imaginas que existieran iniciativas similares en los distintos ámbitos sociales y políticos de interés (sanidad, medioambiente, educación, política exterior…)? Los diputados y sus partidos quedarían perfectamente radiografiados y los ciudadanos podríamos ejercer nuestra elección política con criterio y conocimiento de causa…

    Mientras las «Grandes Reformas» llegan, este es un enfoque al alcance de nuestra mano para caminar hacia una mejor y mayor democracia.

  4. Suscribo tu artículo María. Gracias, creo que es necesario levantar la mano por los y las políticas que trabajan, se lo creen y hasta disienten de las posiciones monolíticas de sus respectivos «aparatos» cuando creen que defineden la posición de sus representados.En la política, como en la fontanería (perdón por el simil),o incluso en las nuevas cabezas de turco en las que se han convertido los funcionarios/as…o en la cooperación, en donde trabajo,….hay buenos y malos profesionales.

    Pero sería neceseraio también que se llevasen a cabo de una vez por todas determinadas reformas; la de la ley electoral, listas abiertas….

  5. Gracias por romper esa lanza y esa barrera en favor de personas que creen que desde un Parlamento se pueden cambiar cosas. No obstante, y pese a compartir que desde todos los colores hay personas de buena fe que consideran que hacen todo lo que pueden por mejorar la sociedad en conjunto desde dentro de sus partidos, me pregunto:
    – ¿cuántas de estas personas han votado en contra de lo que dice su programa o de sus compromisos electorales?
    – ¿cuántas de estas personas han votado en contra de aquello que sinceramente creían que podía mejorar la sociedad?
    A menudo las buenas intenciones de much@s son enterradas -junto a su conciencia- por la tiranía de los mercados y la partitocracia. Las listas abiertas son humo mientras exista la disciplina de voto.
    Por ello, y viendo donde estamos, ya no escucho discursos políticos: sólo miro sus votos en el Parlamento.

  6. La cuestión no creo que sea si todos los políticos son iguales o no, la cuestión radica en que una gran parte de la sociedad se ha dado cuenta de que delegar las decisiones políticas que nos afectan en un grupo reducido de personas conduce inexorablemente a la situación en la que nos encontramos. Después de la farsa mistificadora de la transición, una gran parte de la sociedad nos hemos dado cuenta de que somos nosotros y nosotras quienes queremos gobernar el destino de nuestras vidas y no dejarlo en manos de terceras personas. Ya sean políticos «buenos» o «malos». La disyuntiva ahora se encuentra entre una «democracia» representativa o una democracia participativa. Yo me inclino por la segunda.

  7. Decir que todos los políticos son iguales es una manera de hablar. El lenguaje es una maravilla de tecnología que modula a niveles extremos nuestra relación con el otro. Cuando acabamos la frase «si da igual el color, todos son iguales» hay una cantidad de implícitos en ella que casi dicen más que la propia frase. Cuando digo esto, además estoy diciendo » no vamos a discutir, zanjemos el tema, no vayamos a meternos en calenturas, etc.» Hay frases que cierran la discusión, pero cierran en falso, lo cual hace que surja la pus. Está muy bien que alguien como tú, tan escuchada, diga el alto «NO TODOS SON IGUALES», discutamos si es necesario, pongamos las cartas sobre la mesa, cerremos la discusión y que no quede nada subyacente que luego aparezca bajo una forma más violenta.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.