Este verano, muy seguidas, vi con adolescentes escenas de dos series de éxito (Homeland y Juego de Tronos) que me encendieron las alarmas sobre el planteamiento que a propósito de la sexualidad les está llegando masivamente y sobre su capacidad crítica al respecto.

No hace falta ser ni una experta en educación, ni en sexualidad, para concluir que su educación sexual, aunque a años luz de la mía, todavía es incompleta.

El cine, la tele y la publicidad suelen reflejar cómo “relaciones sexuales” toda una sucesión de imágenes “machisto-instintivas” con el “hombre” y sus necesidades y dinámicas de poder en el centro. Una interpretación sesgada de la relación sexual que empieza y termina en la penetración. Una narrativa que suele ignorar la sexualidad femenina así como otras opciones de relación sexual.

Hoy, a los adolescentes, se les ofrece una formación clara desde el punto de vista de la biología y de la reproducción. Reciben importantes charlas y detalles en lo que a los peligros, riesgos, embarazos, enfermedades y VIH se refiere. Así como a las medidas necesarias para evitar todo ello. En dos generaciones, las cosas han evolucionado muy positivamente. ¿Por qué nos hemos parado ahí?

El machismo que todo lo permea, se refleja con nitidez en materia sexual, algo de lo que tenemos que hablar. Es importante estimular el espíritu crítico ante ese aluvión de roles y estereotipos que les llegan. El Objetivo es muy claro: capacitar para la vida.

Los adolescentes tienen conocimientos de sexualidad como vía de reproducción y como actividad de riesgo. Pero es necesario formar en algo mas. Qué saludable sería que también fueran plenamente conscientes que la sexualidad es una de las fuentes que existen para la felicidad, y además para la felicidad y el placer compartido

La sexualidad no deja de ser una forma de relacionarse en sociedad, que requiere de los mismos valores y principios que para el resto de las facetas de la vida. Diálogo, igualdad, mucho respeto, empatía, generosidad y creatividad, son claves a tener en cuenta.

Porque al final educar se trata de eso, de ayudar a ser sobre todo y ante todo, personas en sociedad, personas sanas y personas felices, y las relaciones sexuales son un camino más para ello.

Así que manos a la obra…

 

 

 

 

 

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Publicado por Maria

Activista convencida de la necesidad de incidir para conseguir cambiar y evolucionar. Responsable de la Incidencia Política en temas internacionales en Amnistía Internacional. Este es un blog personal.

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3 comentarios

  1. Me parece ideal lo expuesto. ¡No digo la diferencia con la educación sexual que yo recibí! Habría que decir que no recibí ninguna, a lo menos, reglada. En los años 40 y 50 no se hablaba de estas «ordinarieces». Pero bien, lo importante es el avance producido y lo que dices: Todavía hay muuuuuuuuuuuucho camino por recorrer. Hay que completar aquella idea de la reproducción humana con las de compartir con otro el placer y gozo, y con la de ser una vía inmensa de intercomunicación, genuina aspiración del ser humano, y fuente de felicidad.
    No decaigais, María y Yolanda, amigas mías.

  2. Totalmente de acuerdo. En el mensaje que reciben de las tres «patas» de la sexualidad: ETS, reproducción y afectividad, tenemos que potenciar la importancia de la última como fuente de felicidad y también de riesgo si no lo manejamos bien.

  3. De acuerdo, con esa mirada logramos desvelar el guión oculto dela cultura. Cuánto por hacer, en muchas ocasiones es como ir contracorriente como madres y padres frente a lo que la tele, el cine… ofrecen. Avanzamos!

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