Richard y Mildred Loving eran una pareja de Virginia, en EEUU. Richard era Blanco y Mildred negra. Y por eso no podían casarse. En 1958 se escaparon a Washington para poder hacerlo, pero al volver a Virginia fueron condenados a un año de cárcel por violar la ley que prohibía los matrimonios interraciales. Los Loving lucharon durante años hasta conseguir  que el Tribunal Supremo declarase inconstitucional la prohibición de los matrimonios entre personas de diferente color. Y lo consiguieron en 1967, hace 46 años, un 12 de junio, día en el que se celebra en EEUU el “Loving Day”.

Estoy escribiendo esta entrada desde el estado de los Loving, Virginia. Llevo aquí unos días reunida con todos mis compañeros de Change.org, más de 100 increíbles personas con los que he estado diseñando nuevas estrategias para seguir empoderando a la gente para cambiar las cosas. El miércoles, durante una de las sesiones, mi compañero Eden se levantaba para darnos a todos una noticia de última hora: el Tribunal Supremo de EEUU acababa de declarar inconstitucional la Ley de Defensa del Matrimonio (vaya ironía), una ley que lleva años obstaculizando los matrimonios entre personas del mismo sexo en EEUU. Además el Tribunal fallaba también en contra de la Ley de Protección del Matrimonio de California, la conocida como Prop8, una ley que quitó a las personas homosexuales el derecho a contraer matrimonio en ese estado, y dejó a muchas parejas ya casadas en un limbo jurídico importante.

Detrás de esta decisión del Tribunal Supremo hay dos mujeres. Se llaman Kristin y Sandy. Llevan 13 años juntas y tienen 4 hijos. En 2004 se casaron en el ayuntamiento de San Francisco, pero duró poco tiempo. Al volver de su luna de miel se encontraron con una carta que decía que su matrimonio quedaba anulado. Los tribunales habían decidido que la decisión del alcalde de San Francisco de otorgar licencias de matrimonio a las personas homosexuales era ilegal. Nueve años después, Kristin y Sandy seguían queriendo casarse. Por eso se unieron al caso judicial que llevó al Tribunal Supremo el cuestionamiento de la Prop8. Por eso llevan años luchando por su derecho y el de cualquier persona a decidir con quien formar una familia. Tras la decisión del Tribunal Supremo, Kristin y Sandy se casaban ayer mismo en San Francisco.

La historia, esta vez para bien, se repite. Ojalá dentro de unos años nuestros hijos y nuestros nietos, cuando estudien historia, se pregunten cómo es posible que los matrimonios entre personas del mismo sexo estuviesen prohibidos, al igual que ahora nos parece demencial que hasta bien entrados los años 60 una persona de color y otra blanca no pudiesen hacerlo. Mientras eso sucede, al menos las parejas del mismo sexo en EEUU ya no tendrán que preguntarse ¿dónde podemos casarnos?, si no ¿dónde queremos casarnos?

Y ese cambio, por pequeño que parezca, es un salto gigante en la libertad y la felicidad de cientos de miles de personas. Feliz Día del Orgullo.

 

Publicado por Irene Milleiro

Enganchada a la Justicia, las causas sociales y las series. Me divierto defendiendo lo opuesto a lo que estás diciendo, y después nos vamos de cañas. Soy directora global de campañas en Change.org, pero en este blog las opiniones son personales, y mucho.

Únete a la conversación

3 comentarios

  1. Estoy de acuerdo pero quería puntualizar algo, el matrimonio en USA seguirá siendo legal solamente en algunos estados (Nueva York, Vermont, etc.). Una pareja gay que viva en Texas o en Alabama no podrá hacerlo en sus respectivos estados. Lo que el Tribunal Supremo ha declarado inconstitucional es la “Ley de Defensa del Matrimonio” que negaba reconocimiento por parte del Estado federal a los matrimonios en los estados donde estos eran legales.

    Voy a hacer un resumen porque en algunas noticias en España no lo han explicado bien:
    En Estados Unidos el matrimonio es un tema que está reservado a los estados, no es de competencia federal. En 1996 los sectores conservadores estaban alarmados por algunas sentencias que parecía que iban a legalizar el matrimonio gay en algunos estados y se aprobó por la mayoría republicana de las Cámaras federales una ley llamada Defense of Mariage Act (DOMA) que prohibía dar derechos federales a los matrimonios del mismo sexo. La ley DOMA no podía prohibir el matrimonio homosexual por ser una materia estatal pero sí impedía reconocerlo a nivel federal.
    Entonces una pareja casada en Massachussetts, por ejemplo, podía tener determinados derechos pero se les negaban los que están regulados por legislación federal como la Seguridad Social, bajas por enfermedades, pólizas de seguros, etc.
    La sentencia del Supremo lo que dice es que DOMA es inconstitucional y por tanto los matrimonios del mismo sexo podrán disfrutar de los mismos derechos federales que las demás.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.