Mi mujer es holandesa, eso ya lo sabéis muchos. Tras el derribo del vuelo de Malaysian Airlines en Ucrania, en el que murieron más de 190 holandeses, hemos visto mucho los informativos de la televisión holandesa. La tele pública, que allí tiene tres cadenas financiadas por un curioso sistema que ya comentaré otro día.

El caso es que me sorprendió mucho una cosa: durante toda la semana, los informativos se han centrado en los esfuerzos para recuperar los cadáveres y los enseres de las víctimas, algo que los rebeldes prorrusos bloquearon durante días. Las imágenes eran casi siempre de la zona del siniestro y  de las ruedas de prensa -diarias y con preguntas- del primer ministro Mark Rutte. Ni una imagen de una víctima, ni de sus familiares, ni de sus pueblos, ni de sus casas. Ni una entrevista con sus amigos, sus vecinos, sus jefes. Y cuando al fin consiguieron repatriar los cuerpos, la televisión retransmitió la ceremonia en directo durante 4 horas, empezando con el aterrizaje de los aviones, la ceremonia de recibiento y acabando con una caravana de coches funerarios que recorrió media Holanda hasta llegar a la base militar en la que se realizarán las identificaciones. Me sorprendió no ver a las familias en el aeropuerto, así que le pregunté a mi mujer si no estaban. “¡Claro!”, me dijo, “pero a la televisión pública nunca se le ocurriría filmarles”. Ups. Durante las cuatro horas que duró la retransmisión, los locutores no hablaron más de media hora. El resto, puro directo de imágenes de lo que sucedía. Mucho silencio. Y mucho respeto.

El jueves por la noche ví el telediario de TVE, con la noticia del avión español desaparecido en Mali. Conexión en directo desde la calle donde vivía el capitán de la aeronave. Vídeo de la escuela infantil que dirigía la copiloto. Fotos de ambos y sus compañeros de trabajo. Entrevistas con vecinos de Mallorca, de donde eran, para hablar de su carácter. Y me imagino que hoy  mucho más. Por otro lado, no ví ningún tipo de declaraciones de ningún miembro del gobierno. Mi mujer me preguntaba sorprendida: “¿De verdad que están enseñando dónde están sus casas? ¿Y sus fotos, cuando aún no se sabe si están vivos o no?” Me hizo sentir algo de vergüenza, la verdad. ¿Por qué un tratamiento tan diferente de noticias similares? ¿Les enseñan cosas diferentes en la facultad de periodismo? ¿O hay algo más?

No lo sé, pero mi intuición es que hay algo más. Recuerdo un programa que ví en la tele holandesa las últimas navidades. Era tipo “Sorpresa, sorpresa”: traen a personas que viven muy lejos a pasar las vacaciones de Navidad a Holanda, dándole una sorpresa a su familia o amigos. Pero la sorpresa me la dieron a mí. El centro del programa es el previo a la llegada: cada historia termina en el momento en el que las personas se ven y se abrazan en el plató. Ni un segundo más. Nada de lágrimas a cámara, nada de preguntar “qué sentís y qué vais a hacer ahora”. En España el foco del programa hubiera estado ahí, tras el reencuentro.

No digo qué es mejor, no lo sé. Una de las cosas que me gusta de España es que vivimos las emociones (sí, a veces demasiado). Lo que tengo claro es que la línea entre lo que debe ser privado y lo que no está en un lugar muy distinto en España y en Holanda. Y me he sorprendido a mí misma considerando “normales” ciertos enfoques periodísticos que no necesariamente lo son. Quizá me podáis aportar vuestra visión en los comentarios.

Publicado por Irene Milleiro

Enganchada a la Justicia, las causas sociales y las series. Me divierto defendiendo lo opuesto a lo que estás diciendo, y después nos vamos de cañas. Soy directora global de campañas en Change.org, pero en este blog las opiniones son personales, y mucho.

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2 comentarios

  1. Gracias por este artículo. Efectivamente abre los ojos y nos demuestra que no hay una única forma de sentir o de hacer las cosas.
    Cada país tiene su cultura y seguramente españoles y holandeses, a pesar de sentir el mismo dolor ante la pérdida de un ser querido, no tengan por qué expresarlo del mismo modo. Esta cultura lógicamente se traslade al modo de contar las cosas en los medios de comunicación de cada país. Pero en la justa medida creo que está el punto más adecuado.
    Nunca me ha gustado que se muestre el horror y el dolor gratuitamente, pero creo que si no se muestra, tampoco existe, luego tiene que estar presente, pero sin recrearse en él. Con esto me refiero, a las imágenes de víctimas (respetándolas al máximo por supuesto).
    Recordáis cuándo EEUU no mostraba en la prensa o en TV la llegada de sus soldados caídos en Afganistán? Pues eso.
    Pero claro, lo que tampoco puede ser es el otro extremo, que desgraciadamente, vemos con frecuencia en nuestra maltrecha tv pública, tal y como comentas en tu post: aireo de víctimas cuando todavía no está confirmado que lo sean, reporteros a las puertas de domicilios, cámaras persiguiendo a familiares y todo el circo. Un poco más de respeto y menos morbo y más rigor informativo por favor. No se tratar de ocultar la tragedia, si no en no convertirla en un espectáculo.

  2. Querida tocaya.
    Yo solo he tenido ocasión de ver la bbc y la cnn pero no me ha extrañado nada lo que cuentas de España. Yo tampoco sé quién lo hace mejor. Si aquí nos pasamos y allí se quedan cortos… Es posible que haya un punto intermedio. Recuerdo una discusión hace años con una española que vivía en Holanda y que no entendía que quien quisiese epidural en el parto sin razón médica tenía que pagarla. Fue una discusión muy acalorada donde no llegamos a un punto de entendimiento porque es tan difícil… Si has crecido en una cultura, entender otra desde la tuya… Trae tela. Y te lo dice alguien que vive en Bangladesh… Gracias por la reflexión.

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